Spotlight

Spotlight: periodismo de raza

Decía Paco Umbral que “el periodismo mantiene a los ciudadanos avisados, a las putas advertidas y al Gobierno inquieto“. En Spotlight vemos una epopeya periodística que destapa una red de abusos a menores por parte de la Iglesia Católica de Boston, haciendo lo que se le pide a la denostada profesión de plumilla, advertir a los ciudadanos de los abusos de poder de ciertas instituciones.

Michael Keaton dirige un equipo especializado en periodismo de investigación con cierta libertad para decidir y afrontar temas, una utopía en muchos rotativos. Con la incorporación de un nuevo director encarnado por Liev Schreiber, el equipo se ve inmerso en las entrañas de una historia que afecta al plano institucional dado que la Iglesia Católica se encuentra enraizada en las altas esferas de Boston.

Nominada al Óscar a mejor película, tiene un gran ritmo narrativo y un elenco que está espléndido. Es imposible no compararla con Todos los hombres del presidente donde Robert Redford y Dustin Hoffman destapan el escándalo Watergate desde su escritorio en el Washington Post. En Spotlight, el director Thomas McCarthy logra traer a la pantalla todos los elementos de una redacción de periódico y a la vez dibujar una historia valiente a la par de esperanzadora para la profesión.

En resumidas cuentas, Spotlight es una de las películas del año que ha sabido evocar las razones por las que muchos estudiaron una profesión tan importante en nuestra sociedad actual como es el periodismo a pesar que en ocasiones no cumplan al pie de la letra con las palabras de Umbral.

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