La prensa juega un papel fundamental en toda sociedad. Por una parte es la creadora de la memoria colectiva con imágenes y titulares que dejan impresa la crónica de un pueblo y de una época. Por otra, es el Pepito Grillo, la agitadora de conciencias y creadora de una hemeroteca con la que sentencia el pueblo. De ahí la necesidad que sea libre e independiente, plural y profesional.
«Lo dice el periódico», toda una muestra de credibilidad. Toda relación se basa en la confianza, y la confianza no es un don, es fruto del día a día, de una trayectoria de años que se puede perder con pequeños detalles o grandes titulares tendenciosos.

Qué importante es tener una prensa libre y poderosa, con independencia económica que le permita ejercer su papel social y no se deba vender por sus necesidades. Qué importante ha sido para la provincia de Alicante la llegada de Prensa Ibérica durante estos cuarenta años, dando esa fortaleza a nuestro periódico «el Información», que ha calado en nuestra sociedad y sin duda tiene hoy en día el reconocimiento y prestigio que merece.

Tan importantes son los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, como este cuarto poder que es la prensa, que se preocupa de que sea así, o, de no serlo, ponerlo en conocimiento de la sociedad para, a través de sus medios democráticos y con organizaciones e instituciones, poder corregir esos desequilibrios, intentando con su blanco sobre negro, que no se esconda en el desconocimiento.
No existe la historia hasta que no se escribió. Las cosas que no se cuentan no han pasado, y nuestra historia está en nuestro diario. Nuestra memoria colectiva está escrita, contada e impresa en el diario INFORMACIÓN.

"Afortunadamente, nuestro tejido empresarial ha sabido distanciarse de las tiranteces de la vida política convencional. No así sus asociaciones"

En el año en el que nació la Unión Empresarial de la Provincia de Alicante (UEPAL), Prensa Ibérica cumple su 40 aniversario. Entre estos dos eventos, el nacimiento de Prensa Ibérica en la provincia y la aparición de UEPAL hemos crecido como país y hemos evolucionado como sociedad.

En estos 40 años se han consolidado nuestras instituciones democráticas, nuestros ayuntamientos, nuestra Diputación provincial, nuestro Gobierno autonómico. Pero ahora, con el inicio del siglo XXI se ha llegado, incluso, a la revisión de un pasado que ha sido rico y que hoy se pone en duda.

Se confunden dirigentes con instituciones, intereses particulares y partidistas con interés general, y se utilizan estos medios con los que esta democracia nos ha dotado, en su contra, hiriéndola y convirtiéndose en una dictadura de minorías que tanto daño hace al bien común.

Se cuestiona la Constitución, sin poner sobre la mesa qué alternativa concreta, qué texto sustitutivo. Y lo que es peor, sin ser capaces de explicar por qué y para qué cambiar una norma marco que ha generado el mayor progreso de la historia de nuestro país. Hace 40 años se sabía que esta Constitución – que puede ser imperfecta– actuó perfectamente para responder a los «por qués» y «para qués» de su tiempo: crear un clima de paz, de concordia y de modernidad. Y se logró. No se trata de no cambiar, sino de saber para qué lo hacemos.

Afortunadamente, nuestra provincia ha visto cómo el tejido empresarial ha sabido distanciarse de las tiranteces de la vida política convencional, no así sus asociaciones que se acercaron tanto que se confundieron. Empresarios que jugaron a políticos y políticos que jugaron a empresarios, y la prensa estuvo ahí para contarnos esos episodios. Donde no fue así, no sirvió para mucho al empresariado, más bien al contrario, y mucho menos a la sociedad. Cuántos trenes hemos perdido y cuánto descrédito institucional, ni CAM ni COEPA…

Desde esta distancia higiénica, se ha sabido construir un tejido empresarial diverso, heterogéneo, diversificado. Un conglomerado de apuestas que ha sabido crear un ecosistema empresarial desde el sector agroalimentario, la industria y el turismo, y hemos sabido sostener y desarrollar industrias tradicionales como el calzado, el mármol, los juguetes…, con un fuerte componente exportador.
La provincia tiene retos que resolver. Primero, por parte de las administraciones, que deben aportar en sus presupuestos lo que representa la provincia por PIB como por población. Lo segundo, que nuestras empresas sepan que la atracción del talento debe ser uno de los retos fundamentales, puesto que eso demostraría una clara tendencia a luchar en el mercado global de las tecnológicas, la inteligencia artificial, los productos de calidad y los servicios especializados.

Ese binomio separado, y con razón, debe sellar un cambio de paradigma si ello fuera posible. El elemento esencial que marcaría la diferencia entre el pasado y el presente, 40 años después de tantas cosas, sería que la realidad política de nuestra tierra y la realidad empresarial de la provincia sellaran un acuerdo de progreso colectivo, lealtad mutua a la sociedad donde nos situamos y compromiso de defensa del bien común. Ese ingrediente único sería el cierre de filas de todos en estos objetivos. Nos iría mejor. Mucho mejor que en estos 40 últimos años.