Hace cuarenta años, yo tenía diez recién cumplidos. Así que mis mayores preocupaciones eran que el Athlétic de Bilbao ganara una liga, que Mazinger Zeta dominara el mundo y que las chicas que me gustaban no me sacaran más de una cabeza. Alicante era entonces una ciudad donde el carnaval no juntaba ni a cuatro mal avenidos, las Hogueras se celebraban sin ofrenda a la virgen, y la Semana Santa no existía salvo en el barrio de Santacruz, dios mediante. Lo que hoy es la FNAC era el colegio de los Maristas, el Calpisa estaba a punto de ser campeón de la Recopa de Europa, la avenida de la Estación se llamaba calle del General Mola, y los cines Astoria eran los únicos de toda la comunidad valenciana que daban pelis subtituladas. También existían ya los «grillos» del Merengue y los almacenes Simago y Magesbi, y las familias iban a Murcia el fin de semana para pasar el día en El Corte Inglés. El ascensor del Castillo de Santa Bárbara no existía, pero da igual: estaba estropeado.

La herencia pied noir se notaba en la existencia de un Liceo, en los restaurantes con toques afrancesados que hacían cous-cous o steak tartare, en las salas de fiesta como El Gallo Rojo. Unido todo esto a la existencia de la Sociedad de Conciertos y a la creación de la Sociedad Independiente de Teatro, puede que Alicante fuera una de las ciudades más cool de una España que empezaba a jugar en otra liga. Franco ya se había ido y Tejero aún no se había presentado. Madrid quedaba lejísimos en coche y Valencia era por entonces una ciudad grandota llena de huertas, que no visitaba ni dios, mientras que el agosto alicantino estaba lleno de turistas que se bañaban en El Postiguet, se paseaban por La Explanada y se tomaban helados de máquina en el Peret. Alicante tenía ocio, cultura, buen clima y libertad a partes iguales, y en dosis altamente recomendables.

Algunas de estas cosas las vi yo, otras me las contaron mis padres y el resto las leía todos los días en INFORMACIÓN. Porque hace cuarenta años (mientras oía los partidos del Athlétic por la radio a la vez que suspiraba por el favor de las chicas de la Plaza de Galicia) empecé a leer periódicos. Vale, mi padre era el director por aquel entonces, así que me iba un poco en el sueldo, eso es cierto. Pero tardé poco en acostumbrarme. Así como los cómics de Flash Gordon o las novelas de Los Cinco eran ficción y diversión, el periódico era el mundo, el mundo en mayúsculas, cotidiano y real, un sitio donde pasaban cosas, y el periódico el espacio donde salían: Los asesinatos de Eta en el País Vasco, las maniobras de los fontaneros de la UCD, Rico Pérez y sus tejemanejes con el Hércules, el terremoto de Pakistán (o de Indonesia, o de Bután, o de Nairobi), la guerra de Egipto contra Israel, las jornadas gastronómicas en El Delfín. También aparecían ya en esos periódicos de hace cuatro décadas los chistes de Enrique, las fotos de Arjones y las crónicas de cine de Dopazo: como los Rolling Stones, siguen hoy en día con nosotros porque estamos convencidos de que se han cambiado varias veces la sangre.

"Así como los cómics de Flash Gordon o las novelas de Los Cinco eran ficción y diversión, el periódico era el mundo en mayúsculas, cotidiano y real"

En el año 78 INFORMACIÓN pertenecía a Prensa del Estado y pocos años más tarde fue adquirido por Prensa Ibérica. Eso trajo una profesionalización mayor en todas las áreas: se contrataron a más redactores, se abrieron más delegaciones, se hicieron mejores suplementos, se trajeron rotativas más modernas, se imprimieron tiradas más grandes. Se pasó de un diario de ciudad con corresponsales en alguna plaza, a un periódico de ámbito provincial con delegaciones en todas las comarcas. A día de hoy, INFORMACIÓN sigue siendo uno de los periódicos «importantes» de Prensa Ibérica, con unas audiencias (en impreso y en digital) en esta provincia que lo hacen imprescindible, tanto informativa como comercialmente.

Como quien no quiere la cosa cuarenta años no son nada, y en 2018 seguimos siendo líderes absolutos, con más audiencia que nunca en la historia gracias a nuestra brazo digital. Así que trataremos de seguir haciendo cosas diferentes (más vídeos para nuestra web, publicidad programática para los anunciantes, una app para nuestros suscriptores, nuevos foros de debates para la sociedad…) para seguir siendo lo que INFORMACIÓN siempre ha sido: un referente totalmente necesario para explicar esta provincia (desde dentro) y hacerla oír (hacia afuera) lo más alto posible. Y mientras, seguiré esperando de manera absolutamente inútil que mi Athlétic gane alguna liga: porque lo de las chicas de la Plaza de Galicia me da que ya no tiene remedio….