Sin duda, la provincia de Alicante se ha desarrollado a lo largo de estos 40 años junto con Prensa Ibérica. Prensa Ibérica ha ido evolucionando en estas cuatro décadas de desarrollo a la par que la sociedad alicantina con su buque insignia en la provincia, el diario INFORMACIÓN.

Alicante ha avanzado mucho en estas cuatro décadas de desarrollo. No obstante, nuestro tejido económico tiene pendientes tres retos fundamentales: el paro, la productividad y la reindustrialización. La provincia de Alicante debe crear un ecosistema empresarial que sea capaz de generar trabajo, de mayor calidad, con mayores retribuciones y altas capacitaciones. En definitiva, un mercado laboral competitivo, eficiente y adaptado a un sistema productivo moderno.

La mejora de la productividad es un reto básico para nuestro tejido empresarial. Es necesario un empuje que incentive los cambios de los modelos de producción, sistematización de las tareas y los procesos, en definitiva, cambios en gestión, comercialización e internacionalización.

"La provincia debe crear un ecosistema empresarial que sea capaz de generar trabajo de mayor calidad, con mayores retribuciones y altas capacitaciones"

Y para ello, tenemos que dar un paso adelante en la reindustrialización de la provincia de Alicante. No se trata de tener más industria, que también, sino de tener industria más avanzada, más especializada, más tecnológica. Un reto que, sin ninguna duda podría coadyuvar a solventar las dos primeras cuestiones básicas: el empleo de calidad y la mejora de la productividad. Y sin duda podremos lograrlo.

Pero hay que superar las tensiones y contradicciones pendientes. Somos la quinta provincia por PIB y por población. Según datos de 2016, somos capaces de atraer a 12 millones de turistas, atender 96 millones de pernoctaciones, y situarnos como la quinta provincia de España por el número de empresas con carácter y capacidad exportadora.

Sin embargo, Alicante se sitúa en niveles de renta per cápita por debajo de la media estatal y autonómica, situándose en el nivel 39 de toda España. El 39 cuando somos la quinta provincia por PIB de España.

Debemos aprender a aprovechar nuestro potencial. Casi el 99% de las empresas en la provincia de Alicante son PYMES; que nuestra economía se sostiene principalmente por el sector servicios; pero que sí tiene una base industrial considerable. Eso sí, el mercado laboral se comporta con una rigidez extrema que impide rebajar los niveles de desempleo.

Afortunadamente, contamos con un tejido empresarial muy permeable para ir incorporando talento y adecuando estructuras innovadoras a ellas. Se trata de las empresas de carácter familiar. Las empresas familiares en la Comunidad Valenciana representan el 92% y contribuyen con un 77% al PIB, generando casi un 85% del empleo del sector privado. Sin embargo, seguimos sin darle a la empresa familiar, el valor y la importancia que le corresponde, y a pesar de los datos anteriores, nuestros legisladores no han regulado aún este modelo empresarial, existen aproximaciones a aspectos registrales y mercantiles, pero no existe aún una normativa que regule por ejemplo el gobierno de la empresa familiar, que defina el Consejo de Familia, que dé a conocer instrumentos como el protocolo familiar o los planes de sucesión.

Los estudios confirman que las empresas familiares tiene capacidad de innovar, primero con grandes inversiones en generaciones más jóvenes, que logran capacitaciones superiores a las empresas convencionales. Las empresas familiares, en el conjunto de España son más permeables a la entrada de la mujer a los consejos de administración y a los puestos de responsabilidad, frente al 12% de las sociedades no familiares, el 73% de las empresas familiares cuentan con mujeres en los puestos de toma de decisiones. Esto es un valor en la medida que las direcciones y consejos hay diversidad de miradas, diferentes perspectivas que hacen que las decisiones empresariales – bajo criterios de formación y capacitación- sean más eficientes.

Además, estas empresas son grandes absorbentes de empleo, y resisten más las marejadas de las crisis puesto que sobreviven con menores niveles de productividad que las empresas no familiares. Es más, según estudios nacionales la medida de vida de estas empresas son los 33 años, frente a los 12 de vida de empresas sin relación familiar. Sin duda, la empresa familiar debe ser el que empuje nuestra provincia al futuro. Y ello pasa por ser atendidas como se merecen por todos, las administraciones también.