Nací y viví durante los primeros años de existencia en un pueblo que no alcanzaba los quinientos habitantes, a donde llegaban dos únicos periódicos: uno a la oficina de la Caja de Ahorros y otro a la casa de mi abuelo, ambos sobre el mediodía, hora en que, minuto arriba, minuto abajo, regresaba el cartero que hacía las veces de ordinario cumpliendo con los más diversos encargos de todos aquellos a los que bajar a la capital de la provincia suponía algo así como atravesar el océano. Menciono el periódico, a secas, porque así, con ese término genérico, nos referíamos, inconfundiblemente, al INFORMACIÓN, única cabecera que se asomaba por aquel diminuto rincón de la montaña alicantina con la que empecé a aficionarme a la lectura y cuyos dos únicos ejemplares que llegaban a diario iban pasando de mano en mano. Devorando aquellas hojas en blanco y negro, con tinta profunda y firmas a pie de página, me empapé de todo cuando se movía por la Explanada, conocí al dedillo las andanzas de una banda de delincuentes que capitaneaba un individuo al que llamaban «El Mono» y, sobre todo, disfruté leyendo las andanzas del Hércules y del Elche, los dos clubes que se movían por la elite futbolera y que durante aquellos años de mi infancia acaparaban mucha atención al vivir una época dorada.

De esa manera me topé y quedé enganchado de por vida a un medio de comunicación que jamás se ha apartado de la primera línea de proximidad, del periodismo cercano elaborado para servir a sus conciudadanos. Ahí, precisamente ahí, es donde radica su inalterable esencia. Así que cuando el pasado mes de octubre Francisco Esquivel y Juan R. Gil, dos periodistas que ocuparon la dirección de INFORMACIÓN durante la etapa más brillante del periódico, fueron galardonados en Nueva York con el premio Eisenhower por «la excelencia en la cobertura de información local», la provincia de Alicante veía coloreado su periódico con un reconocimiento internacional que ahonda más en esa «esencia» que le proyecta como único e insustituible en un territorio que no se entiende sin su diario.

Sobre una inalterable base sólida instaurada desde que Javier Moll adquirió el diario en 1984, INFORMACIÓN sigue instalado adaptándose a los cambios de una revolución tecnológica que camina deprisa y con paso firme. Han cambiado formas y costumbres, ya nada es lo que era…excepto su naturaleza de servicio y proximidad. Así que cambiaremos de traje atendiendo a los cánones, técnicas y exigencias de la época, circularemos por el ciberespacio ofreciendo el servicio más completo para el lector, nos volcaremos para aportar nuestro producto de la forma en que el nuevo mercado exige, pero la piel siempre será la misma, regenerándose para mantener esa labor de proximidad que, amén de difundir noticias y analizar lo que ocurre, nos coloca en un lugar destacado por el hecho de asumir un factor diferenciador: el compromiso social.

"Nos volcaremos para aportar nuestro producto de la forma en que el nuevo mercado exige, pero la piel siempre será la misma"

En este último punto también radica el éxito de INFORMACIÓN, una cabecera que roza el setenta por cien de la cuota de mercado en la provincia de Alicante, un diario que ha asumido ese rol en la defensa de los intereses de la sociedad con la que convive. En las últimas décadas, el periódico desempeña el papel de destacado baluarte contra la imposición de voluntades y decisiones político-económicas que pueden amenazar el ideal y armónico desarrollo de su entorno. Desde la postura inflexible en defensa de la búsqueda de soluciones al sempiterno problema de la carencia de agua para regadío que históricamente asola a la provincia de Alicante, a la reciente y firme oposición para que el Puerto de su capital cediera su espacio a macroplantas de depósitos de combustible, por poner un par de ejemplos. Por ese espacio circula la voluntad de una cabecera que siempre caminará cerca. Esa es y será su esencia.