Hace 25 años que ejerzo la función judicial en la provincia de Alicante y desde mi inicio en el Juzgado de Familia, he sentido que nuestro sistema estaba obsoleto, que necesitábamos modernizar la administración de Justicia.

Resulta oportuno echar una mirada a los inicios, para observar cómo hemos evolucionado y solucionado ciertos males de nuestra administración. Otros, en cambio, nos siguen acompañando como si fueran inherentes a nuestra actividad. Recuerdo el edificio de Benalúa, en el que no había espacio disponible, contábamos con pocos juzgados y escasos medios, los ordenadores no estaban conectados, cada Juez se encontraba aislado en su juzgado y sus resoluciones las conocía únicamente la Audiencia Provincial. Recuerdo los problemas con los que nos enfrentábamos, procedimientos obsoletos, incremento de la litigiosidad, escasez de jueces, respuesta tardía a las acciones ejercitadas, etc.

 

"Queremos que la sociedad alicantina se sienta orgullosa de sus jueces y considere a los edificios judiciales algo propio y de utilidad"

Nuestra actuación no tenía relación directa con los ciudadanos que acudían a los juzgados y que se encontraban con procedimientos mayoritariamente escritos, los actos orales no les permitían el contacto directo con el juez que iba a decidir sobre su problema. El ciudadano sentía frustración con la maquinaria judicial y el juez percibía esa sensación. La relación con los medios de comunicación era escasa, no sentíamos la necesidad de mostrar nuestra actividad a la sociedad, de explicar nuestra función y nuestro trabajo quedaba siempre de puertas adentro.

Hemos cambiado mucho en estos años. Los gobiernos sucesivos con el Ministerio de Justicia y la Conselleria de Justicia, han ido asumiendo como objetivo la necesidad de modernizar y reformar la administración de justicia, como eje vertebrador del Estado de Derecho. La construcción de nuevos edificios en casi todos los partidos judiciales de la provincia, los medios tecnológicos que nos van suministrado, la recepción del Derecho Europeo con sus exigencias en los procedimientos y en el trato que debemos a las víctimas, el nuevo modelo de juez que se forma la Escuela Judicial cada vez más técnico y preparado, que llega a nuestra provincia a hacerse cargo de juzgados exigentes, hacen que podamos valorar nuestra evolución. Los ciudadanos que acuden hoy a los juzgados y tribunales, nos ven más cercanos, intentamos dispensarles el mismo trato que en otros ámbitos de las administraciones públicas, más modernas y eficientes. Nos hemos abierto a los medios de comunicación y a la sociedad, además contamos con gabinetes de prensa que dan trasparencia a nuestra actividad y explican nuestras decisiones.

Queremos una justicia moderna para nuestra sociedad, a la que no podemos ofrecer los procedimientos y actuaciones del siglo XX. Tenemos que conseguir una justicia amable donde el ciudadano sea el protagonista del procedimiento, con modos alternativos de solución de conflictos y donde el juez pueda conseguir la tutela efectiva de los derechos potenciando el diálogo entre ciudadanos libres y democráticos, que son capaces de lograr un acuerdo para resolver sus discrepancias. Es necesario abandonar la justicia de decisiones y pasar a la justicia reparadora, reduciendo los efectos negativos de tiempo, coste económico y coste emocional, que los enfrentamientos judiciales producen en los ciudadanos.

 

Empezamos a contar con instrumentos legislativos adecuados como el Estatuto de la víctima del delito, con sistemas de organización modernos como la Nueva Oficina Judicial o los Tribunales de Instancia, y con instrumentos tecnológicos que permitirán que el papel desaparezca de nuestras oficinas. Debemos seguir avanzando, formando jueces para las mejores generaciones de la Carrera Judicial, y convencer al resto de Poderes del Estado que invertir en justicia es rentable para la sociedad y para sus ciudadanos.

Queremos que la sociedad alicantina se sienta orgullosa de sus jueces y considere a los edificios judiciales algo propio y de utilidad, lugares cercanos y eficientes donde se defienden sus derechos y donde pueden acudir para encontrar una solución a su problema en un plazo razonable. Contamos con la ayuda de los medios de comunicación y con los periodistas de tribunales que ejercen su labor a diario en nuestras oficinas, para explicar nuestro trabajo y nuestro empeño en mejorar.