En 1971 Roy Tomlinson enviaba el primer email, en 1991 Tim Berners-Lee creaba la primera página web y en 1996 Nokia lanzaba al mercado el 9000 Communicator, el primer teléfono móvil con conexión a Internet. Era el primer smartphone de la historia. Son hitos que en las últimas décadas han marcado indefectiblemente el devenir de la Humanidad en todas las facetas de nuestra existencia.

La comunicación es uno de los campos en los que se ha hecho más evidente la necesidad de un proceso constante de transformación y adaptación a los nuevos horizontes que brinda la revolución digital. Sin duda, Internet ha variado el modo en que los seres humanos nos relacionamos. Basta con remontarnos en el tiempo un par de décadas para tomar perspectiva y constatar cuánto han cambiado nuestros hábitos de ocio, nuestras costumbres, nuestra actividad profesional o nuestra forma de acceder a la información. A los más jóvenes les resulta hoy impensable que la vida haya existido sin conexión wifi al alcance.

Aparecen nuevas formas de comunicación mientras los periodistas, sin perder las esencias de la profesión, se afanan en adecuar su labor informativa a un nuevo ecosistema digital, que es multimedia y multicanal. Nos encontramos en los albores de una nueva era cuyos enigmas cabe descifrar en clave de oportunidad y cuyos cambios actuarán, a buen seguro, como palanca de progreso.

"Frente al maremágnum desordenado, confuso e inconexo en el que, con frecuencia, se pierden los usuarios de Internet, proponemos un relato coherente y ordenado de la actualidad que está siendo muy bien valorado por los suscriptores digitales"

El 40 aniversario de Prensa Ibérica simboliza no solo la consolidación de una forma de hacer periodismo y la reafirmación en nuestros valores de independencia, rigor y libertad sino también la vigencia de un modelo empresarial que, a lo largo de estas cuatro décadas, ha concebido la innovación como eje principal sobre el que pivotar su actividad y sus aspiraciones.

Prensa Ibérica celebra 40 años a la vanguardia de la información. Cuando en 1978 Javier Moll y Arantza Sarasola adquirieron Prensa Canaria -a la que pertenecían La Provincia y Diario de las Palmas- y se lanzaron a la aventura de forjar un grupo de comunicación, tuvieron el acierto y la visión empresarial de consagrar cuatro principios que han sido siempre nuestra guía: dotar a los periodistas de la independencia que requieren para el ejercicio de su profesión, establecer un estrecho vínculo con la tierra y con el pueblo al que informamos, colocar al lector por encima de cualquier otra consideración e innovar en los procesos de transformación que los nuevos tiempos han demandado en cada momento.

Espíritu pionero y vocación de liderazgo están inscritos en la genética de un grupo de comunicación que tiene en la excelencia de sus periodistas, en la confianza de los lectores y en la fidelidad de los anunciantes sus activos más importantes.

Prensa Ibérica cuenta hoy con diecisiete periódicos impresos y digitales, dos canales de televisión y una emisora de radio. El lanzamiento o la adquisición de cada uno de nuestros medios de comunicación ha tenido en todos los casos, como denominador común, un impulso modernizador que ha mejorado nuestro servicio a los lectores de la mano, a menudo, de los avances tecnológicos.

Fuimos pioneros en España en la sustitución de las viejas Olivetti por los nuevos ordenadores Mac, generamos tendencia al incorporar la impresión a color en nuestras rotativas, nos subimos al primer vagón del tren cuando Internet llegó a la estación de nuestras vidas -lanzándonos a la creación de sitios web- y, ahora, estamos inmersos en un profundo y complejo proceso de digitalización que nos está permitiendo responder mejor a las expectativas informativas de una nueva sociedad en la que han cambiado las reglas de juego.

Guillermo García-Alcalde, hombre de la máxima confianza de mis padres desde hace 40 años y conocedor como muy pocos del alma de la compañía, afirmaba recientemente, en un acto conmemorativo celebrado en Canarias, que «no hay revolución que nos sea ajena, porque vivir nuestro tiempo histórico configurando el inmediato futuro sin olvido del pasado, del que nuestras hemerotecas son depositarias, es la actitud más fecunda en el devenir del periodismo y una de nuestras máximas centrales».

Es esta premisa la que nos ha llevado a reinventar nuestras redacciones para superar el concepto tradicional, ya obsoleto, de periodista de papel, periodista de radio o periodista de televisión para abrazar con determinación la idea del «periodista total», concepción en la que es mucho más importante la capacidad de generar contenidos de calidad que el soporte o la plataforma que luego se emplea para difundirlos. Nuestros profesionales, que siempre han demostrado eso que llamamos ‘nervio periodístico’, concentran sus esfuerzos en la búsqueda de noticias que luego, a través del papel, la web o el móvil, se leen, se ven o se escuchan.

Gracias a nuestra transformación digital, en la actualidad los medios online y offline de Prensa Ibérica publican en conjunto más de 7.000 noticias al mes. Contamos, además, con las herramientas más avanzadas para organizar nuestra labor bajo los parámetros del nuevo ecosistema digital y para medir en tiempo real el consumo y los gustos de los lectores. El Big Data se ha convertido en una referencia indispensable para conocer con precisión las preferencias, los intereses y los comportamientos cualitativos de nuestra audiencia, lo que nos ayuda considerablemente a servir en bandeja la información que los ciudadanos necesitan.

Nuestra apuesta en varios medios del grupo por los contenidos de alta calidad y de valor periodístico añadido a través de las suscripciones digitales está dando resultados muy satisfactorios y demuestra una vez más que el modelo freemium tiene recorrido en nuestra sociedad. Frente al maremágnum desordenado, confuso e inconexo en el que, con frecuencia, se pierden los usuarios en la inmensidad inabarcable de Internet, proponemos un relato coherente y ordenado de la actualidad que está siendo muy bien valorado por los suscriptores digitales.

En nuestro afán por la mejora continua, nos disponemos además a renovar nuestras aplicaciones app para ofrecer al lector un servicio más ágil e intuitivo que priorice la información de proximidad -nuestra razón de ser- y proporcione, de forma geolocalizada, contenidos y servicios locales de utilidad para el ciudadano.

Explorar nuevas narrativas digitales que incorporen el lenguaje audiovisual como atractivo es esencial para conquistar el futuro. A nuestra apuesta decidida e irrenunciable por el papel, en Prensa Ibérica sumamos un esfuerzo ímprobo en el desarrollo de los formatos digitales porque estamos convencidos de que Internet, «la plaza del pueblo de la aldea global», en palabras de Bill Gates- es un extraordinario vehículo de comunicación.