Desde siempre soy un apasionado lector de periódicos. A estas alturas de mi vida no sé si prefiero la tinta y el papel o el espacio digital. Cada cual tiene sus momentos. Diría que el periódico tiene su razón de ser en un desayuno tranquilo en la terraza de casa o en la cafetería de la esquina, mientras que la tablet o el móvil son compañeros de viajes apresurados, esperas en aeropuertos o mañanas de hotel a cuatro mil kilómetros de distancia. Es lo de menos el formato que elijamos, al final topamos con que la información es lo fundamental e INFORMACIÓN, en los cuarenta años de su última etapa, lo ha sido para mí.

Tengo la deformación profesional de ser bastante anárquico en mi manera de leer el periódico. Por supuesto primero inspecciono la portada, pero inmediatamente me voy a las páginas económicas y en los días que tengo tiempo, sobre todo los fines de semana, examino los artículos de opinión. Por supuesto tengo mis columnistas favoritos y si ese día escriben en el periódico juego a adivinar de qué va su artículo. De los buenos articulistas siempre se aprende algo y lo que más me gusta en la vida es instruirme con lo que no conozco. No mencionaré nombres, pero hay opiniones que no me pierdo porque, incluso aunque discrepe a menudo, me abren ventanas y así puedo formarme un criterio, algo que es básico en mi forma de ser y de actuar.

Naturalmente, como cualquier empresario, mis páginas favoritas son las de economía, a las que desde siempre INFORMACIÓN ha dedicado espacios de calidad. Me gusta enterarme de lo que pasa en las empresas e instituciones y también sobre la marcha de las infraestructuras provinciales en las que tenemos tantas carencias. Mucho menos interés me producen las informaciones políticas o las declaraciones de unos dirigentes metiéndose con otros del partido contrario. Soy habitualmente una persona tolerante que cree por encima de todo en que con diálogo se pueden solucionar todos los problemas y el ruido que hay alrededor de la política me pierde y algunas veces hasta me enoja.

"Sin la presencia en los kioscos y en internet de periódicos de referencia no tendríamos elementos para diferenciar la verdad de la manipulación"

Quiero felicitar a Prensa Ibérica por llegar a la cuarentena, una edad estupenda, y en un estado magnífico. Grupos editoriales como éste significan un momento de sosiego en el panorama tan complicado que sufre la información en el mundo. Quizá porque la información veraz está en cuestión y las “fake news” proliferan en todas las redes sociales, la labor de los auténticos periodistas, no mediatizados por el poder e independientes en sus planteamientos, siembran las bases de un mundo mejor.

Sin la presencia en los kioscos y en internet de periódicos de referencia no tendríamos elementos para diferenciar la verdad de lo que no es otra cosa que manipulación y falsedades. Sé perfectamente que a veces puedo estar de acuerdo o no con la línea editorial de INFORMACIÓN, pero también sé que nunca me van a fallar ni a dar noticias no contrastadas o directamente embustes. Si tengo alguna duda sobre algo que me han contado busco en el periódico y, si no está, como poco lo pongo en duda. Es verdad que es una forma fácil de marcar líneas rojas entre lo real y lo ficticio, pero los empresarios tenemos poco tiempo para perderlo en la maraña de las redes. Por mucho que se diga, la prensa de referencia no desaparecerá porque es la base de la democracia.
No quiero olvidarme de que Prensa Ibérica no se centra sólo en la prensa, sino que es importante la faceta televisiva y la de debate, a través de sus foros. El Club Información es un referente en los espacios de diálogo de la provincia implicando al grupo periodístico y situándolo en vanguardia de la sociedad civil alicantina.

Gracias a todos los hombres y mujeres que trabajan en Prensa Ibérica por y para sus usuarios, entre los que honrosamente me encuentro. Que los próximos cuarenta años sean tan fructíferos como los ya vividos.