En el 40 aniversario de Prensa Ibérica, uno de los grupos más importantes de la prensa escrita impresa y digital de nueve comunidades autónomas del Estado, incluida la nuestra a través del diario INFORMACIÓN, quiero trasladar nuestro reconocimiento y ánimo para seguir acercando a la ciudadanía la información plural y veraz de lo que nos acontece en los diversos ámbitos de la vida a las mujeres y hombres que trabajamos y vivimos en los diferentes pueblos y ciudades de la provincia de Alicante.

40 años donde afortunadamente se han ido desarrollando las dinámicas propias de cualquier proceso de cambios políticos, económicos y sociales como consecuencia de la democracia a partir de 1978. Cambios que han conllevado a lo largo de los años y en función de los climas políticos avances y retrocesos tanto en derechos y libertades, como en condiciones materiales del conjunto de la sociedad alicantina. Y no puedo dejar de nombrar aquí, puesto que hablamos de democracia, la importante necesidad de seguir avanzando en el reconocimiento en cada una de nuestras localidades de la memoria histórica; donde lo que usurpó el dictador se devuelva a la democracia.

Como representante de un sindicato de clase y sociopolítico como CC OO en las comarcas alicantinas de l´Alacantí y les Marines, cuando me piden hacer una valoración de lo acontecido en esta provincia en los últimos años y qué podemos atisbar para el futuro, no me puedo separar de que el principal eje sobre el que basar mi valoración es el lugar que ocupa el mundo del trabajo en las condiciones de vida de la sociedad alicantina a lo largo y ancho de sus comarcas.

"Debemos apostar por el desarrollo de sectores económicos ligados a la investigación, a las nuevas tecnologías y a las energías renovables"

En estos años, la actividad económica principal ha estado basada en los llamados sectores industriales tradicionales como el calzado, textil-confección, turrón, manufacturas de plástico y juguete (con una marcada comarcalización de los sectores) pasando por el auge de la construcción desde los años 90 hasta la crisis del 2008, y hoy, el sector servicios con las actividades inmobiliarias, turísticas y comerciales, teniendo como fondo la llamada industria turística especialmente en todo el litoral alicantino. Estos han sido los sectores económicos donde el empleo ha sufrido avances y fuertes retrocesos en los últimos años y hasta hoy, cuando hemos llegado a categorizar la figura del trabajador empobrecido y la trabajadora doblemente empobrecida. Es decir, que el tipo de empleo, el salario recibido junto al conjunto de condiciones de trabajo, no te permiten cubrir las necesidades de vida en condiciones normales.

La globalización y el fuerte neoliberalismo han provocado no solo la fórmula de la deslocalización de actividades productivas, sobre todo a países asiáticos, norteafricanos y en estos últimos años a otros países de la UE con bajísimos costes laborales. Sino que asistimos al proceso de subcontratación empresarial acentuándose por ejemplo en el sector de la construcción, y a la externalización de servicios. Ponemos por caso lo que pasa actualmente con la práctica empresarial hotelera de contratar a empresas de limpieza en los hoteles, y a la privatización de servicios públicos esenciales como el de la sanidad y los servicios sociales, poniendo a modo de ejemplos en nuestra provincia los hospitales de Dénia-Marina Salud o el hospital del Vinalopó.

Y en estos años de crisis financiera traspasada al gobierno de lo público, encontramos la aparición del falso emprendedurismo donde la proliferación de falsos autónomos en muchos sectores incide con mayor agresividad en la instalación de un modelo de empleo absolutamente inestable, precario y abusivo. Véase en sectores relacionados con el transporte, y las llamadas plataformas digitales. Si hay una marca que ha permanecido durante estos 40 años ha sido la lacra de la economía sumergida agudizándose en estos últimos años llegando a cotas de unos 200.ooo trabajadores y trabajadoras en el ostracismo laboral. Una realidad que debe ser afrontada por los diferentes gobiernos a todos los niveles.

Este es todavía el marco de las condiciones de trabajo de la población ocupada en la provincia, agudizada en esta última crisis puesto que la mejora de los indicadores macroeconómicos no termina de llegar a la mayoría de la clase trabajadora. Por ello desde CC OO entre otros aspectos nos hemos marcado como objetivo el salario mínimo de convenio de 14 mil euros anuales.

Todo esto ha tenido un contexto caracterizado por las políticas de recortes laborales vía decretos y leyes, recortes sociales (ellos las llaman de contención del gasto público) de los diferentes gobiernos y concretamente en la Comunidad Valenciana con gobiernos conservadores y corrompidos que se han encargado de promover cuantas políticas de debilitamiento de las trabajadoras y los trabajadores, de la ciudadanía más vulnerable como el acoso a todo lo que supusiera organización sindical de clase.

Otro de los aspectos importantes a destacar en nuestra provincia son las infraestructuras que garanticen la movilidad de las personas y las mercancías. Si en su día hubo un tren que unía Dénia con Gandia, ahora no. Si una trabajadora de Crevillent se tiene que ir a Dénia a trabajar, o paga un peaje por la autopista o tiene que pasar casi tres horas en el TRAM (desde la ciudad de Alicante) o dos por la carretera nacional. Pero para ir de Alicante a Madrid en el AVE no tienes problema. Y un aeropuerto que está entre los cinco más importantes del estado, sin conexión ferroviaria. Los avances en esta materia son escasos, y a veces son retrocesos, sobre todo si además tenemos en cuenta que lo que hace 20 años se decidió quitar del puerto de Alicante como eran los macrodepósitos de CAMPSA por su peligrosidad, ahora se propongan para acumular más de 300.000 toneladas. ¡No!

Hay un mito que dice que quienes vivimos y sentimos las comarcas de Alicante adolecemos de un victimismo frente a la centralidad valenciana. Pero cuando el actual presidente de la Generalitat, tal y como informaba este diario el 5 de abril del 2018, dice que «Alicante es la cuarta provincia con menos inversión por habitante del Estado para 2018» y donde se escribe textualmente «estamos maltratados. Especialmente Alicante», denuncia Puig. Pues del victimismo pasamos a la reivindicación justa.

No podemos abstraernos a acontecimientos globales y hace años que se viene y venimos alertando de lo que llamamos cambio climático, de la necesidad de ir a otro modelo productivo más justo y sostenible social y ambientalmente. Donde es preciso promover otras nuevas formas no contaminantes de producir y consumir, especialmente en al ámbito del uso de la energía, reorientando la utilización de materias primas y combustibles. Y donde podemos hacer de Alicante un territorio en el que apostemos de una vez por todas por el desarrollo de sectores económicos ligados a la investigación, a las nuevas tecnologías y a las energías renovables sin tener que renunciar a la industria tradicional, donde el sector servicios-turístico se caracterice por la calidad y la innovación, y donde la construcción no vuelva a repetir los esquemas de desarrollo que nos llevaron a épocas de burbujas y deterioro del territorio.

El futuro lo debemos construir ya hoy, y esperemos que sea para que la mayoría social de nuestros territorios sostenibles vivamos con trabajos decentes y en paz, y donde las mujeres consigamos tener la igualdad que nos merecemos como ciudadanas de pleno derecho.