El oficio de periodista siempre ha estado ligado de manera intrínseca a la tecnología. A lo largo de la historia se han vivido momentos traumáticos que desafiaron la capacidad de adaptación de los plumillas a los nuevos tiempos. El paso de la máquina de escribir a los entonces rudimentarios ordenadores fue, en el caso de la prensa escrita, una de esas encrucijadas que marcaron un antes y un después. Pero, visto con perspectiva, aquello no fue más que un mero cambio instrumental que agilizó los procesos de trabajo y favoreció una difusión de la información más rápida y eficiente.

La irrupción de Internet, sin embargo, supuso un punto de inflexión que modificó no sólo la forma de trabajar de quienes nos dedicamos a informar, sino también el modo en que el público recibe las noticias. Los nuevos y cambiantes hábitos de consumo de la información llevaron a bautizar como «periodismo digital» al ejercicio de la comunicación en Internet, fundamentalmente encauzada a través de las páginas webs y las redes sociales abiertas por los medios de comunicación. Tanto la prensa escrita, como la radio y la televisión se acabaron subiendo a ese tren de lo digital. Estas nuevas plataformas online forzaron al periodista a su enésima reconversión, pero esta vez la transformación iba a ser mucho más profunda y costosa.

Google, que acaba de cumplir 20 años, lo cambió todo. Lo sigue cambiando, de hecho. El buscador de referencia en todo el mundo no tardó en convertirse en una fuente de información con la que jamás hubiesen soñado los periodistas de la era de las linotipias. No sólo eso, sino que el gigante de Mountain View, además, ha roto todas las barreras geográficas, permitiendo al medio más hiperlocal competir en el mercado global y favoreciendo el acceso de todo el mundo a la información con una simple conexión de Internet.

Las noticias al instante
La inmediatez es la principal característica de la información digital, que permite dar noticias en el mismo momento en que se producen los hechos, con las ventajas e inconvenientes que ello conlleva. Los retos que plantea satisfacer esa demanda de instantaneidad, sumados a las nuevas narrativas audiovisuales, han derivado en la creación de nuevos perfiles periodísticos especializados en la cobertura digital de la información.

También ha cambiado, al mismo tiempo, la consideración y la relación con el público receptor de las noticias. Pero, sobre todo, están cambiando los soportes de la comunicación. Los lectores de diarios, los oyentes y los telespectadores que empezaron a leer noticias en la pantalla del ordenador pasaron a ser genéricamente usuarios, un término heredado del contexto de la informática que describe a los destinatarios de la información que se sirve en las webs de esos periódicos, radios y cadenas de televisión.

Hasta esa novedad, junto a la fallida promesa de las tablets como plataforma del futuro, es ya casi hoy arqueología ante la imparable pujanza del consumo de la información a través del móvil. Los smartphones o teléfonos inteligentes son, cada día más, el soporte que la mayoría de la gente usa para consultar las noticias e Internet en general. Los medios de comunicación no son ajenos a este cambio y, como no puede ser de otra manera, están reorientando sus esfuerzos para ofrecer sus productos adaptados a la pequeña pantalla mediante aplicaciones específicas.

"Google, que acaba de cumplir 20 años, lo cambió todo. Lo sigue cambiando, de hecho"

Una evolución sin fin
Renovarse o morir es un dicho popular que en pocas profesiones tiene más sentido que en la del periodismo y que, precisamente en los tiempos que vivimos, adquiere más vigencia que nunca. Los medios de comunicación han afrontado el desafío de las nuevas tecnologías, bien impulsando una evolución de sus plantillas para adaptar a los miembros de las redacciones a los nuevos flujos de trabajo digitales, bien incorporando a periodistas nativos digitales. Fruto de esta reorganización del trabajo han aflorado en las redacciones figuras novedosas como la del gestor de home (portada de la web), el editor digital, el community manager, el editor multimedia, el analista de audiencias o el experto en SEO, entre otras. Estos nuevos perfiles son los responsables de avanzar en la transformación de los medios para sumar a la calidad periodística la calidad digital que precisan los contenidos de las nuevas plataformas: web, web-tv, e-paper, etc. Las exigencias de estas plataformas digitales requieren de un aprendizaje y/o reciclaje continuo por parte de los profesionales de la comunicación. Es una carrera donde la evolución y el cambio son estados permanentes.

En la información digital sigue teniendo un gran valor la especialización en áreas concretas, pero ésta debe ir acompañada de un conocimiento suficiente del resto de las temáticas y, ante todo, de las principales herramientas con las que hoy se elaboran las noticias.

Ser un periodista «todoterreno» significa hoy dominar muchas disciplinas que abarcan todo el proceso productivo de un contenido. Aunque se conserve la especialización periodística en un área informativa concreta, el redactor de una redacción multiplataforma ha de saber escribir una noticia en los nuevos formatos digitales, editar un vídeo que la complemente en su versión online o crear un gráfico o una infografía a partir de los datos de que disponga. Contar historias que interesen a los lectores, al margen de la plataforma en la que se lleve a cabo, sigue siendo el objetivo. Lo difícil, y ahí es donde está el gran desafío, es ser dúctil para hacerlo en cada soporte de la mejor forma posible y con las máximas garantías.

Un gestor de home, por ejemplo, debe entender la portada de la web como si se tratara de una versión en directo de la primera página del periódico, del boletín de radio o del informativo televisivo. La tensión informativa de una actualización constante es clave para ofrecer al usuario un producto vivo y dinámico, que le invite a volver cuantas veces quiera para estar al tanto de lo que está ocurriendo en cada momento.

Pero el criterio puramente informativo, con el que hasta hace un par de décadas se regían los medios, convive hoy con un conocimiento mucho más profundo de la audiencia, que en la actualidad se puede medir en riguroso directo, incluso con herramientas gratuitas como Google Analytics. La comprensión de esa audiencia a través de su segmentación permite conocer mejor a los usuarios, crear contenidos más adaptados a sus intereses y gustos, además de ofrecérselos cuando ellos están más receptivos a consumirlos.

Las redes sociales han posibilitado un feedback del que antes se carecía y que provocaba que, a menudo, los medios caminaran de espaldas a las demandas de su público. Encontrar ese delicado equilibrio entre lo informativo y los gustos e intereses del público forma parte del trabajo de los periodistas y, en este punto, tienen mucho que decir y aportar los community managers, que son los encargados de difundir y promocionar las noticias en las redes sociales, e interactuar con los seguidores/usuarios.

Son los responsables de la marca en unos canales que, hoy por hoy, aglutinan a una parte muy importante de su audiencia y desde donde pueden captar a nuevos usuarios. En ese terreno de juego es otro el lenguaje y son otras las reglas.

La desaforada lucha de los medios en la búsqueda de usuarios (que en mayor o menor medida se traducen en ingresos) ha generado, en ocasiones, prácticas que han contribuido a dar una imagen frívola o poco profesional del periodismo digital. La dictadura del click, que la llaman algunos, como si antes no lo fuera del ejemplar vendido, o el oyente o televidente fidelizado. Es cierto que en las webs son más frecuentes los errores que en un periódico impreso, que es un producto, por definición, con más tiempo para su elaboración. La ventaja sobre los medios tradicionales es que en los digitales es posible la rectificación o la corrección tan pronto como se advierte el fallo.

El problema de muchos (tanto lectores como periodistas) es asimilar los errores, las prácticas como el clickbait (el uso de titulares “cebo” para atraer la atención) o los excesos de celo en la optimización de las noticias para los buscadores, con la falta de calidad en sí del medio digital, cuando éste ofrece unas posibilidades comunicativas como nunca antes se había tenido.
El periodismo digital, por si presentara pocos frentes abiertos, tiene además sobre su cabeza la espada de Damocles de la generación de ingresos. El periodismo de calidad, sea online o tradicional, cuesta dinero y debe sufragarse con ingresos. La publicidad digital, pese a su crecimiento, no es suficiente para garantizar la viabilidad económica de las empresas de comunicación. Las webs informativas están evolucionando en España hacia modelos de suscripción digital, que ya funciona con éxito en otros países y de la que Prensa Ibérica ha sido pionera en nuestro país en la prensa local y regional.

Sinergias entre plataformas
En este contexto tan dinámico y cambiante, la diversificación de las plataformas de comunicación y la sinergia entre todas ellas supone una gran ventaja para cualquier medio.
En el caso de INFORMACIÓN, la estrecha colaboración entre la edición impresa, la edición digital y su canal de televisión posibilitan un servicio continuo de noticias las 24 horas del día durante los 365 días del año. Los tres soportes interactúan y trabajan en la misma dirección para ofrecer la mejor información, siempre con acento en lo provincial, pero sin olvidar la actualidad nacional e internacional, y servicios de ocio y entretenimiento.

Con el objetivo de aunar todavía más ese trabajo conjunto del periódico, la web y la televisión, la sede de INFORMACIÓN está acometiendo una completa remodelación para acoger en una sola redacción integrada a los equipos de las tres plataformas, a las que se sumará en breve una cuarta: los contenidos digitales premium. Se trata de una decidida apuesta por la información digital de calidad que permitirá a los lectores suscribirse a un servicio premium para disfrutar de un acceso a todos los contenidos de INFORMACIÓN, con novedosos planteamientos de narrativas audiovisuales.

"Contar historias que interesen a los lectores, al margen de la plataforma en la que se lleve a cabo, sigue siendo el objetivo"