El periódico y el bar. El bar y el periódico. Una relación de amistad aparentemente indestructible e inseparable que, durante décadas, ha sido y es el pan de cada día -o de cada mañana- en miles de establecimientos de toda la geografía española.

Desayunar noticias es tradición en cualquier parte del mundo, pero especialmente en España. Un país donde contamos con más de 250.000 establecimientos dedicados a la hostelería. Concretamente 253.444 en 2017, de los cuales 171.362 son bares, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Más de los que hay en todo Estados Unidos.
La Comunidad Valenciana también es tierra de bares. Somos la séptima comunidad autónoma con más locales de este tipo por habitante —2,51 por cada 1000— siendo Valencia y la costa de Alicante la zona con mayor densidad.

No obstante… ¿Qué hay de la costumbre ancestral de tomarse un café y leer la prensa? ¿Sigue practicándose en nuestros bares y cafeterías? Pues, aunque no lo parezca, hay bares que han tenido que limitar el tiempo que los clientes pueden utilizar el periódico para que no haya disputas.

Somos más «individualistas»
José Antonio Mora, camarero del mítico y alicantinísimo bar El Merengue, cuenta que para ellos la prensa es algo primordial. El Merengue lleva abierto en la concurrida Avenida Alfonso el Sabio desde 1969, y desde su fundación es costumbre comprar, cada día, INFORMACIÓN y otras cabeceras deportivas en el Kiosko de la Plaza de los Luceros.

Pero, a pesar de que la prensa se pide a diario, José Antonio lleva observando desde hace años una curiosa tendencia en las personas. El camarero percibe que hoy en día se echa en falta esa manera de socializarnos que antes se practicaba en la barra del bar: «Antes sí que se generaban más debates por las noticias que se publicaban en el periódico. Hoy en día la gente lo pide, lo lee y se va sin comentar prácticamente nada, o si se opina algo ya debe ser un gran acontecimiento o un suceso muy trágico».

Este individualismo del siglo XXI puede deberse a la presencia del smartphone, que tanto entretiene y tan informados nos mantiene, pero puede, también, que nos esté alejando de ser más cercanos y humanos, de compartir y socializar.

El empleado de El Merengue, que lleva décadas de trabajo a sus espaldas, concluye que esta tradición del periódico en el bar debe, sin duda, mantenerse. «De hecho, nosotros fuimos, somos y seremos fieles a INFORMACIÓN y a esta costumbre». Porque, a pesar de que prácticamente todo está en la pantalla de nuestros móviles, no podemos negar que hay gente a la que todavía le encanta el aroma y el tacto del papel.

"En España contamos con más bares y cafeterías que en todo Estados Unidos"

«Nerviosismo» por la prensa
Por su parte, Luis Barros, dueño de Café Gritti, en la también céntrica calle Ángel Lozano, cuenta que cada mañana nota nerviosismo si no está el periódico. «Desde hace unos años voy yo mismo a buscarlo a las siete y media de la mañana. Antes me lo traían pero si tardaba un poco más de la cuenta la gente se impacientaba». Desde entonces, Luis pasa por el kiosko del Teatro Principal cada día antes de abrir su cafetería.

Gritti lleva dieciocho años abierto al público, y dieciocho años ofreciendo las últimas noticias a sus clientes. «El periódico tiene que estar en el bar, no hay más», afirma Luis. «Aquí me piden INFORMACIÓN diariamente, la gente espera a que termine otra persona para poder cogerlo, e incluso se preguntan entre ellos: ‘¿le queda mucho?’. ¡He llegado a ver, incluso, personas leyendo un periódico y sentados encima de otro!».

Con respecto a esta cuestión, Luis recuerda que el uso del periódico en el bar es mas ojear (u hojear) y quedarse con los titulares del día, que leerlo todo detenidamente. «Al final ofrecer prensa es dar un servicio al público y todo aquel que lo desee debe poder echarle un vistazo, no es cuestión de acaparar».

El dueño del Gritti también está de acuerdo en que hace unos años había mas tendencia a conversar en el bar, pero recalca que hoy en día siguen comentándose las noticias más destacadas entre los clientes y con el camarero. Aunque, confiesa que los temas que más debate o polémica generan, sin duda, «se encuentran en la sección de deportes».

 

El valor del papel
Un establecimiento que no lleva tanto tiempo abierto pero que apuesta firmemente por la lectura y el valor del papel es El Cresol Café Cultural, ubicado en la Avenida Doctor Rico.
Fue hace un par de años cuando Sonia García y Cristina Sarrió decidieron emprender la aventura de abrir una cálida y acogedora cafetería. El Cresol Pretende ser un lugar tranquilo para leer un buen libro- o periódico- y hablar de él, para celebrar la vida y charlar junto a un café o un té.

En este caso es el repartidor quien entrega el periódico cada mañana. «Es necesario tenerlo porque se pide. Lo piden las mujeres, los hombres, los jóvenes y los no tan jóvenes, a todo el mundo le gusta estar informado, y más de las noticias locales», afirma Sonia. De hecho, El Cresol cuenta con dos clientes especialmente fieles a la prensa a los que el repartidor entrega el diario directamente cuando los ve.

 

Una relación duradera
Si hay algo claro es que, en nuestro país, la figura del bar o la cafetería trasciende mucho más que en otros. Al final, se trata de un refugio para amantes de la vida, de la amistad, de la tertulia… donde casi siempre encontraremos un diario como INFORMACIÓN sobre la mesa.

Y, aunque muchos encuentran en el café y la prensa el momento de desconexión y relax del día, el periódico también tiene mucho que agradecer a estos establecimientos, ya que son una parte sumamente importante en esta -esperemos muy duradera- relación de amistad y fidelidad.

"El periódico se sigue pidiendo a diario en los establecimientos hosteleros de Alicante"