Estos son años convulsos en todos los sentidos. Entre 2010 y 2013 tenía lugar la denominada Primavera Árabe en países como Túnez, Egipto y Siria, donde desembocó en la guerra que aún perdura. Tampoco han faltado las catástrofes naturales. El 12 de enero en Haití morían más de 250.000 personas por un terremoto y, un año después, otro seísmo en Japón, el más fuerte de su historia seguido de un devastador tsunami, provocaba miles de muertos y creaba una alarma mundial por las fugas de la central nuclear de Fukushima.
Europa se vio conmocionada por la decisión de Gran Bretaña en un plebiscito de salir de la Unión Europea con un 52% de los votos el 23 de junio de 2016. Ese mismo año los americanos votaban como su presidente al multimillonario empresario republicano Donald Trump. Así, el fin de la década se acerca mientras en el mundo se observa una peligrosa reaparición de partidos neofascistas cuya oposición a la inmigración es una de sus principales banderas.

En España, tanto los gobiernos de Zapatero como de Mariano Rajoy (que ganó en las elecciones de finales de 2011), tuvieron que soportar innumerables manifestaciones contra los recortes, y en 2012, en plena crisis económica, se convocaron dos huelgas generales. Con el fin de la década, la crisis económica va quedando atrás y hay señales de una clara recuperación aunque las cifras de paro en España siguen siendo insoportables.

En esta etapa hay que celebrar el final de ETA que anunció el cese de la lucha armada el 20 de octubre de 2011, pero los radicales islamistas han seguido sembrando el terror. Entre los más graves, en 2015 en Francia, los ataques perpetrados contra el semanario satírico Charlie Hebdo en enero con 12 personas asesinadas, y en noviembre del mismo año, con el asesinato de un centenar de personas en varios atentados, entre ellos, el de la sala de fiestas Bataclan donde murieron 80 personas. En España, Barcelona se vio golpeada por el terrorismo en dos atentados yihadistas en las Ramblas y en Cambrils que dejaron 16 fallecidos y 152 heridos el 17 de agosto de 2017.

El 2 de junio de 2014, el rey Juan Carlos anunciaba su abdicación en favor de su hijo que fue coronado como Felipe VI el 19 de junio de 2014. Pero ésta no ha sido la peor crisis que ha soportado la Familia Real en esta década ya que el cuñado del rey Felipe Iñaki Urdangarin fue condenado en 2017 a prisión por el caso Noos.

Esta década ha estado plagada de escándalos políticos tanto en el ámbito nacional como en el provincial y local. Alcaldes, presidentes de la Generalitat y ministros se han visto afectados por la corrupción en estos años con dimisiones como la de la ex alcaldesa de Alicante Sonia Castedo o la del expresidente de la Generalitat Francisco Camps en 2011, año en el que el Banco Central intervino la CAM para, dos años después, tener lugar la detención de cinco de sus directivos.

Esta década ha visto igualmente el final del bipartidismo con la irrupción de nuevos partidos como Ciudadanos y Podemos, surgido de los movimientos contra los desahucios y los recortes. Las elecciones municipales y autonómicas de 2015 marcaron una nueva distribución de fuerzas en la mayoría de ayuntamientos con pactos entre las diferentes fuerzas de la izquierda frente al PP. El tripartito en la capital, sin embargo fracasó y el PP de Luis Barcala retomo la alcaldía este año tras una moción de censura. A nivel nacional, otra moción de censura contra Mariano Rajoy dio el gobierno al PSOE de Pedro Sánchez.

En el ámbito de los sucesos, uno de los que más consternación ha provocado en la capital ha sido el asesinato de María del Carmen Martínez López, la viuda del expresidente de la CAM, Vicente Sala.

Durante los últimos años, en el ámbito nacional ha destacado la crisis de Cataluña por el «procés»; el desafío independentista que, lejos de solucionarse, parece enquistarse cada día más. Por otra parte, y aunque por desgracia no es un tema nuevo, este 2018 se ha producido un movimiento internacional de las mujeres contra el acoso y contra la violencia de género, una lacra que no cesa.