La historia de la provincia de Alicante en estos últimos 40 años no se hubiera podido explicar sin cuatro hitos clave en el marco de las infraestructuras que han hecho que la provincia esté entre las cinco primeras de España y sea una potencia turística en el Mediterráneo. El trasvase Tajo-Segura comenzó a funcionar a finales de 1979 y desde entonces y hasta hace un año, ha llegado agua de manera regular que garantiza el abastecimiento de un millón de personas y el riego de una producción hortofrutícola, de marcado carácter exportador, que mueve 2.000 millones de euros al año. Junto al trasvase, importancia capital la del aeropuerto de Alicante-Elche, puerta de entrada y salida de millones de turistas y que en estos últimos 40 años -en 2017 celebró sus 50 años- se ha convertido en una de las infraestructuras aeronáuticas más importantes del Mediterráneo, al que le falta su conexión ferroviaria.

Y si del ferrocarril hablamos, las cuatro décadas han visto como del «tren botijo» se pasaba a la llegada del AVE en junio de 2013, un tren que ha cambiado por completo la relación de los alicantinos con el centro de España y que en estos últimos cinco años ha sido capaz de captar un millón de pasajeros nuevos. ¿Peros? Alicante sigue sin una estación en condiciones e intermodal, que no está conectada con el aeropuerto. ¿Otras asignaturas pendientes? Un tren rápido hacia Benidorm y que se acabe la modernización del Corredor Mediterráneo para poder viajar a Barcelona en poco más de tres horas y mover la mercancía por Europa.

Y si las conexiones ferroviarias y aéreas son estratégicas, Alicante no hubiera sido lo mismo sin la construcción de la autopista Ap-7, cuya concesión acaba el 31 de diciembre de 2019 y es foco de polémica permanente con el Gobierno, éste y el anterior, que no acaba de decidir si se convertirá en una carretera gratuita más, la autovía Alicante-Murcia (A-7), que agilizó el tráfico en la N-332, la autovía central, que permite viajar a València gratis por una vía de alta capacidad y la autovía Alicante-Villena-Madrid (A31). Todas con una intensidad de tráfico superior a los 50.000 vehículos diarios. ¿Asignatura pendiente? La mejora de la autovía lleva años en un cajón.

Aeropuerto Alicante-Elche
El aeropuerto cumplió en 2017 sus primeros 50 años consolidado como quinto de España y 14 de Europa en tráfico y siendo un «motor» de empleo con 6.000 personas que trabajan directamente en el interior de la terminal. Se cumple el 50 aniversario desde el primer aterrizaje de un avión procedente de Madrid un 4 mayo de 1967. Desde entonces el aeropuerto ha sufrido dos grandes transformaciones para convertirse en una de las terminales más modernas de España con capacidad para mover 20 millones de pasajeros al año pero con una gran asignatura pendiente, la falta de conexión ferroviaria con Elche, Alicante y Benidorm, ciudad a la que llega el 50% de los turistas.

El aeropuerto ha sido clave para el desarrollo turístico de la provincia desde principios de los años 70. Hasta la inauguración de la terminal chárter (1972), los turistas que llegaban desde Londres aterrizaban en Valencia y desde allí llegaban a Benidorm en autobús.

Cincuenta años han pasado desde que el entonces ministro del Aire, José Lacalle, y el obispo Pablo Barrachina, daban la bienvenida, civil y eclesiástica, al primer vuelo comercial de la historia del aeropuerto en El Altet (hasta entonces Alicante se servía de la base militar de Rabasa). Un avión Corvier Metropolitan de la compañía Aviaco que llegó desde Madrid el 4 de mayo de 1967, año en el que por el aeródromo pasarían 80.677 pasajeros y se movieron 3.764 aviones. El vuelo duró 90 minutos, el doble de lo que tarda hoy un moderno reactor en cubrir los 500 kilómetros que separan El Altet de Barajas.

El aeropuerto que abrió sus puertas en 1967 se completaría con una terminal chárter en 1972 y con varios edificios hasta que en 1996 se acometería la primera gran ampliación con la construcción de una segunda terminal hoy utilizada para aviación general y vuelos privados. Tras ésta, en 2007 arrancaría la construcción de lo que desde la primavera de 2011, hace seis años, es un nuevo aeropuerto.

El arquitecto y diseñador de la terminal actual fue Bruce Fairbanks, quien, junto a su equipo, desarrolló toda la obra basándose en dos conceptos: la arquitectura bioclimática y la funcionalidad. La inversión total del plan de ampliación desarrollado entre 2004 y 2011 asciende a 570 millones de euros, de los cuales 384 millones se invirtieron en la terminal.

El aeropuerto dispone desde entonces de una sala de facturación con una superficie de 15.500 m2. Además, 148 mostradores de facturación, 42 puertas de embarque, 21 pasarelas y 25 cintas de recogida de equipajes. Cuatro mil doscientas plazas de aparcamiento y una zona reservada para la llegada del TRAM y/o el ferrocarril, la gran asignatura pendiente.

Antes del aeropuerto actual, Alicante disponía de la base aérea de Rabasa, que se había creado con fines militares durante la Guerra Civil. La base había sido utilizada por la aviación comercial de manera irregular y con bastantes dificultades debido a una serie de condiciones desfavorables (viviendas muy próximas y accesos difíciles).

"La provincia está entre las cinco primeras de España y es una potencia turística en el Mediterráneo"

El AVE, a tiro de piedra de Madrid
El AVE que conecta Alicante con Madrid desde el 17 de junio de 2013 se ha convertido en estos cinco años de circulación en un granero de viajeros, tras haber ganado un millón de pasajeros con un crecimiento anual medio del 4%, según los datos que maneja Renfe justo cuando se acaba de cumplir el 25 aniversario de la apertura de la primera línea de alta velocidad en España; el estreno del corredor Madrid-Sevilla.

La alta velocidad ha supuesto una revolución a la hora de viajar entre Alicante y la capital de España. En 2013, el tren absorbía el 77% del mercado por un 23% del avión. Hoy, el tren supone el 81,4% del mercado, y el avión un 19% del que casi el cien por cien es de viajeros en conexión con otros destinos.

Los viajeros califican con una media de 8,07 sobre 10 el servicio de la alta velocidad, el 53% de los pasajeros son hombres y un 47% mujeres, y los días con mayor número de usuarios son los viernes y los lunes. Renfe ofrece 11 servicios diarios y los fines de semana duplica la composición de los trenes.

En cuanto a la velocidad media de los trenes, lejos quedan ya los 99 km/hora de los viejos Talgo que cubrían la ruta hace 25 años (1986). Hoy la velocidad media del AVE con Madrid es de 226 km/hora, el tercero más rápido de España tras los Madrid-Barcelona (248 km/hora) y Madrid-València (231 km/hora).

Y al fondo, el Puerto
Y si aeropuerto, trasvase y autovías son importante no menos clave es el Puerto, hoy encajado en la ciudad pero que en su día fue fundamental para el nacimiento y crecimiento de la ciudad. Un puerto con doble función: lúdica e industrial, al que no se le ha prestado, sin embargo, nunca la atención que se merece porque ni el Ayuntamiento de Alicante ni la propia Autoridad Portuaria se han sentado a trabajar conjuntamente por definir su modelo.

Cien mil cruceristas, similar número de contenedores (el tráfico con Canarias es básico) y 2 toneladas de graneles al año sostienen una actividad de la que dependen 2.000 familias.