En febrero de este 2018 se cumplieron veinticinco años del Club INFORMACIÓN. Una iniciativa de la empresa editora del diario que tenía pocos antecedentes en la prensa española fuera de Madrid. El editor Javier Moll había apostado por esta fórmula en otros periódicos de Prensa Ibérica de la que ahora se cumplen cuarenta años. Los Clubs eran un instrumento para ampliar la relación entre el medio escrito y los lectores, añadiendo el análisis sosegado y la proximidad del cara a cara a la inmediatez de la noticia o la frialdad de la distancia entre el papel impreso y quienes eran protagonistas de la actualidad. En nuestro caso, una forma de estrechar la vinculación del diario con la sociedad alicantina, de abrirse más a la realidad circundante.

Cuando me encargaron en enero de 1993 la dirección y puesta en marcha del Club INFORMACIÓN el espejo más próximo era el del Club LEVANTE. Valencia contaba con instalaciones propias en el mismo edificio que el diario Levante-El Mercantil Valenciano por lo que a los debates y análisis de la actualidad había unido ya los conciertos, la sala de exposiciones y hasta las proyecciones cinematográficas. Sería el ejemplo de instalaciones que se extendería más tarde a los diarios de Prensa Ibérica en Mallorca e Ibiza y, desde octubre de 2001, al Club INFORMACIÓN en Alicante aunque por causas sobrevenidas.

La programación de un Club de estas características, nacido en un periódico y al servicio de sus lectores, siempre estaría ligada a la actualidad. Por eso las mesas redondas primaron desde el primer día sobre las conferencias más o menos magistrales. La composición plural y amplia de las mesas permitió desde el primer día juntar para el debate a políticos en activo en las distintas administraciones (estatal, autonómica, provincial o local cualquiera fuera el color político de sus gestores), con agentes sociales de la empresa, los sindicatos y, muy frecuentemente, de la universidad.

Cuando en 1993 inició su andadura el Club INFORMACIÓN la Universidad de Alicante (UA) no tenía sedes, ni en la ciudad de Alicante ni en ninguna otra localidad de la provincia, y una presencia social muy escasa entre la ciudadanía. Era, no lo olvidemos, la única institución académica de nivel superior existente en toda la provincia. Su presencia constante en los debates del Club contribuyeron, en mi opinión, a fortalecer también la presencia social de la UA. El Club, que no contaba en sus inicios con instalaciones propias, celebraba sus actos en instalaciones de la CAM, tanto en Alicante como en la provincia: Elche, Benidorm, Orihuela y Alcoy, aunque el Club llegó a otras muchas localidades (La Vila, Altea, Sant Joan, Dénia, L’Alfàs del Pi, Torrevieja, Novelda, …) En Alicante, el Auditorio CAM, al que se accedía por la avenida Óscar Esplá, luego circunscribió el acceso a la calle Isabel la Católica. Un recinto amplio, con más de trescientas butacas, bien equipado técnicamente y mejor atendido por el equipo humano de la entidad.

El Club programaba dos actos por semana: lunes y jueves. En casos excepcionales -recuerdo la conferencia de José María García, la de Eduardo Zaplana dos días después de las elecciones autonómicas de la primavera de 1995, que le llevarían a la presidencia de la Generalitat, o la de un Joaquín Almunia que buscaba su reelección al frente del PSOE en la primeras primarias-, los actos se trasladaron al Aula de Cultura del Edificio Alicante, por la gran afluencia de público. Desgraciadamente, muchas veces se quedaron personas sin poder entrar en los actos para respetar el aforo del recinto. En el Auditorio sucedió, entre muchos otros, con el día de las Madres de Mayo, la conferencia de Rosa Díez, consejera de Turismo del Gobierno Vasco, o el de un impetuoso Josep Borrell dirigiéndose en la calle, subido a una silla, a los que no pudieron acceder al Auditorio, que se convertiría en la imagen de su campaña en las primarias en que derrotó a Almunia.

Pero, sin duda alguna, el acto en un recinto cerrado más multitudinario fue el celebrado en el salón más grande del hotel Meliá en torno al poeta uruguayo Mario Benedetti. Hacía menos de un mes que la intromisión política desde la presidencia de la Generalitat Valenciana había alterado la colaboración del Club con la CAM. La matanza de estudiantes en un centro escolar estadounidense -el 20 de abril de 1999 en la Escuela Secundaria de Colombine- nos hizo programar una mesa sobre límites educativos y violencia. Uno de los intervinientes, el representante de los directores de centros en el Consejo Municipal de Educación, era un conocido socialista. Compartía mesa con miembros del Colegio de Psicólogos en Alicante. El acto estaba anunciado para el lunes siguiente al trágico suceso en EE UU. El viernes por la tarde, la llamada de una persona de la CAM vetaba la presencia del director de los centros docentes por su filiación política. El director de INFORMACIÓN no aceptó la imposición. El sábado se buscaron alternativas y el domingo se anunciaba que el acto se trasladaba a uno de los salones del hotel Meliá, cuyo director, Julio Pingarrón, colaboró muchísimo en sacarnos de aquel atolladero. Y el acto se celebró el lunes como estaba programado.

"Las mesas redondas sobre la actualidad primaron desde el primer día sobre las conferencias más o menos magistrales"

Pocos días después la Universidad, que había celebrado en el Aula de la CAM un año antes un Congreso sobre la obra de Benedetti, sufrió un acoso político similar con los carteles ya impresos para celebrar en la CAM la presentación de los Anales del Congreso citado. El Club acogió el acto y el Meliá puso su salón más grande a nuestra disposición. En la mesa, los previstos en el acto que debía haberse celebrado en el Aula de la CAM, con Mario Benedetti, el rector Andrés Pedreño y el profesor José Carlos Rovira. Hubo que abrir todas las puertas del Salón Europa para que casi un millar de asistentes siguieran aquel acto literario, académico y cultural que tuvo también un hondo significado político.

El convenio de colaboración de Prensa Alicantina con la CAM dejó de estar en vigor aunque nunca fue revocado formalmente. Las actividades del Club, lunes y jueves, deambularon por diversos salones del Meliá, según fuera la convocatoria. Por allí pasaron Alfredo Di Stéfano, el poeta Ángel González, Alfredo Marsillach con su libro de Memorias, Manuel Vicent con su última novela, el primer debate entre aspirantes al Rectorado de la Universidad de Alicante o un Bernat Soria con los últimos avances médicos arropado por enfermos de diabetes de toda la provincia, que llegaron en autobuses fletados por ellos mismos. Hasta la Xunta de Galicia, a cuyo frente estaba el presidente de honor del PP, Manuel Fraga, presentó los actos de un Año Xacobeo en el Club, en el «exilio» del Meliá, cuya propiedad mallorquina, la familia Escarré, resistió las presiones tanto como lo había hecho el director de su apartotel en Alicante.

El jueves 4 de octubre de 2001 abría sus puertas en Doctor Rico, en el mismo edificio de INFORMACIÓN, la nueva sede del Club: un salón de actos con 220 plazas y una amplia sala de exposiciones. Prensa Alicantina tuvo que remodelar todo el edificio para contar con instalaciones propias para el Club. Una gran inversión que coincidía con los sesenta años de existencia de la cabecera de INFORMACIÓN, que fue el motivo para sintetizar en la exposición «60 años en las páginas de INFORMACIÓN» la historia más reciente de la provincia, gracias al trabajo del profesor Francisco Moreno Sáez. El mundo empresarial, la cultura, la fiesta, el deporte, y la Universidad se dieron cita en la conferencia inaugural del escritor Juan José Millás. Nadie de la Generalitat, ni de la Diputación o el gobierno de los muchos ayuntamientos a cuyo frente estaban dirigentes del PP, acudió al acto. Jesús Prado, consejero delegado y director general de Prensa Alicantina, destacó que el Club, desde su fundación ocho años antes, era «prolongación del espíritu abierto, tolerante, crítico, rebelde, integrador y no excluyente, del periódico».

Aquel acto de refundación del Club ponía fin tanto a la etapa en que contó con la hospitalidad de la CAM en Alicante y otras poblaciones- especialmente en Elche, que llegó a contar con un acto mensual como mínimo- como a la itinerancia por los salones del Meliá, el Centro Loyola, las aulas de la Universidad y la primera Sede Universitaria en Ramón y Cajal. «Por los ojos de este puente de la programación del Club ha pasado agua profunda, tumultosa a veces, y plural como fue el espíritu fundacional del Club», dijo Jesús Prado que anunciaba el inicio de la nueva etapa en las nuevas instalaciones «con la convicción de que hacer periodismo independiente merece la pena, y esta plataforma de pensamiento, de ideas, de debate, no ha de tener más mandato imperativo que conectar con la sociedad».

Con las nuevas instalaciones el Club pasó a una actividad más intensa, con días con más un acto programado además de un uso intensivo de la sala de exposiciones. Por el Club han pasado presidentes del Congreso y del Senado, ministros de gobiernos del PP y del PSOE, de la Generalitat Valenciana y de otras comunidades, dirigentes políticos de la Transición Democrática, escritores, cantantes como Ana María Sánchez, flamencos como Carmen Linares, José Meneses o José Merced, solistas de la Joven Orquesta Mundial, la Sinfónica de Alicante con Joan Iborra durante sus primeros años de existencia, deportistas y dirigentes olímpicos, embajadores, y un larguísimo etcétera.

"El jueves 4 de octubre de 2001 abría sus puertas en Doctor Rico, en el mismo edificio de INFORMACIÓN, la nueva sede del Club"

También los máximos dirigentes españoles de empresarios y sindicatos. Muchas asociaciones de todo tipo, culturales, festivas, de solidaridad, juveniles, o el entrañable Grupo Leo de fomento de la lectura entre los escolares con la maratón de lectura en la celebración anual del Día del Libro Infantil y Juvenil. Baste este ejemplo: el pasado 9 de octubre recogían las altas distinciones de la Generalitat tres mujeres que hace muchos años pasaron por el Club: la recientemente fallecida Carmen Alborch en su faceta de escritora feminista, una dirigente alicantina del pueblo gitano y una joven investigadora del Instituto de Neurociencias, de la Universidad Miguel Hernández y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que durante varias ediciones celebró en el Club la Semana Internacional del Cerebro.

Las nuevas instalaciones del Club, abiertas a la programación de cuantas entidades quisieron utilizarlas para sus actividades, acogió durante varios años, hasta la apertura del Auditorio de la Diputación, la fiesta anual de los IMPORTANTES. La Sala de exposiciones acogió en el 2008 una muestra sobre el Constitucionalismo Español, en colaboración con las Cortes Generales, que trajo a Alicante piezas que nunca habían salido hasta entonces de las sedes del Congreso y el Senado. Pintores y escultores que habían pasado también por el «invierno» de la marginación política, volvieron a dar a conocer su obra a la ciudadanía, junto con nuevos valores del mundo del arte y la fotografía, sin olvidar exposiciones didácticas sobre Ciencia, como la de los insectos (con un mariposario en una carpa climatizada en los jardines exteriores), la gran muestra de maquetas de barco o la de material ferroviario con motivo del 150 aniversario de la llegada del primer tren a la ciudad, por las que pasaron miles de personas y escolares de la provincia.

En conclusión, un cuarto de siglo de historia del Club como una expresión más del periodismo comprometido, de estar con y al servicio de esta tierra y de sus gentes, plurales y diversas. Una parte más de la historia de una empresa editora arraigada donde cuenta con cabeceras de prensa escrita, digital, radio y televisión.